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lunes, 26 de octubre de 2015

Optimización del tiempo laboral

La organización del tiempo no es un lujo, al contrario, es una necesidad. Ya sea en casa, escuela, trabajo o incluso en nuestros ratos de ocio, la administración de tiempo es incuestionable.

Hablando del ámbito laboral, el tiempo invita a reflexionar sobre su uso, considerando que siempre será una ventaja obtener los resultados de una actividad específica de acuerdo con lo que originalmente se planeó. Al respecto, es obligatorio en estos temas mencionar el proceso administrativo: planeación, organización, integración, dirección y control; imprescindibles elementos que ayudan a visualizar las actividades que se realizan en casi cualquier espacio. Lo cierto es que el proceso administrativo brilla por su ausencia o su presencia, según sea el caso, asociándose de manera directa con el factor tiempo.
La optimización del tiempo
nos conduce a obtener resultados acordes a la planeación que se estableció al principio, considerando los objetivos de la actividad. Pero la pregunta es ¿cómo lograrlo? Definitivamente no existen soluciones mágicas y es obvio que cada espacio donde se realicen actividades encaminadas a la participación grupal para la obtención de un fin común, tiene sus peculiaridades, sin embargo el común siempre será el factor humano.

Es claro que la clave rentable para la empresa es lograr los objetivos propuestos (y un poco más); pero en el camino, los recursos con los que se cuenten serán los principales instrumentos que les den valor. Es importante puntualizar que es de igual relevancia la calidad de los resultados que se aprecian por fuera de la organización, que lo que se vive dentro de la misma, es decir, los que están detrás de lo que se aprecia como un producto final y pulido.

Así como se menciona al inicio, la estabilidad psíquica del trabajador no es un lujo, también es una necesidad; parte de la responsabilidad del liderazgo en los mandos medios y superiores es contribuir a dicha estabilidad, un recurso justamente es la optimización de los tiempos personales y de sus subordinados (cuando estos están a expensas de instrucciones). Para estos mandos, la planeación tiene un elemento extra: la conciencia de que las decisiones que se toman impactan en la vida del trabajador promedio.

Buscar la mejor manera de realizar las cosas es una habilidad que se transfiere a todos los ámbitos de la vida, dentro del ambiente de trabajo se acrecienta cuando tenemos constancia: un sueldo fijo, un horario estable, un espacio fijo para labores específicas, descansos, etc., pues en la psique la constancia de objeto nos da la fortaleza mental para llevar a cabo los objetivos personales dentro y fuera del espacio laboral, brinda la energía suficiente para jugar en equipo en pro de la organización y empodera para gestionar los propios tiempos; el trabajador funciona mejor cuando tiene claros los objetivos, pero también los recursos con los que cuenta, no sólo dentro de las labores propias de su puesto, si no con sus propios recursos, como el tiempo.

Cabe mencionar que si les atrae el espíritu aventurero de aceptar proyectos de los cuales no se tiene experiencia  o se desconocen los resultados por la innovación que representan, verbalicen las inquietudes a su equipo de trabajo, busquen y aprendan de aquellos que cuentan con la experiencia que les será útil, porque la falta de optimización de los recursos cobra bastante caro: tiempo y calidad de vida fuera del espacio laboral.

lunes, 19 de octubre de 2015

Inteligencia Social: clave del liderazgo

El comportamiento del Director de la empresa puede contagiar el estado de ánimo de toda la organización, si ríe o esta de mal humor el resto del equipo de trabajo se ve afectado.

El comportamiento positivo –como es tener empatía– crea una química positiva con el equipo de trabajo. El manejar esta conexión adecuadamente mejora los resultados del negocio, para crear cambios neurobiológicos que generen un comportamiento y emociones positivas, Daniel Goleman sugiere mejorar nuestras habilidades de Inteligencia Social.


Fortalezas y debilidades sociales


Las habilidades de inteligencia social que tienes que desarrollar y mejorar son las siguientes:-
  • Empatía: Entiendes lo que motiva a otras personas, sobre todo cuando vienen de un nivel sociocultural diferente. Eres sensible a las necesidades de los demás. 
  • Armonizar: Escuchas atentamente y piensas en cómo se sienten los demás ¿te sincronizas con los deseos de la otra persona? Armonizas con la cultura de la empresa. 
  • Percepción organizacional: Aprecias la cultura y valoras de la organización en donde trabajas, entiendes las normas sociales y los códigos no escritos de tu empresa. 
  • Influencia: Persuades al equipo de trabajo involucrándolos en la toma de decisiones. Involucras a la gente clave en las discusiones y consigues que te apoyen. 
  • Desarrollar a tu gente: Eres coach y mentor de la gente que te reporta, inviertes tiempo y energía personal en ser mentor de tu gente, das retroalimentación a tu equipo de trabajo que les sirva en su desarrollo profesional. 
  • Inspiración: Puedes transmitir la visión y estrategia de la empresa a toda la organización. Construyes un orgullo de equipo para llegar a los objetivos planeados por la dirección, consigues que la gente de lo mejor de sí misma. 
  • Equipo: Promueves la participación de todo tu equipo. Generas un espíritu de cooperación. 
La empatía y el auto-conocimiento juegan un papel importante en un liderazgo efectivo. El concepto de inteligencia emocional ocupa un espacio crítico en cualquier programa de coaching.

El comportamiento y desempeño del líder dentro de la organización determinan en gran parte los resultados de la empresa.Por esto mismo, te invitamos a desarrollar tu inteligencia social.

lunes, 5 de octubre de 2015

La motivación: una inversión para competir

Una empresa no genera únicamente productos y servicios. La empresa es una fuente de ingresos para los inversionistas y de empleos para la sociedad; además genera oportunidades, bienestar y soluciones para sus socios y clientes.


La productividad es un elemento determinante en la supervivencia y el crecimiento de una empresa. Desde un punto de vista estrictamente económico, la productividad es el uso óptimo de las herramientas, materiales y mano de obra en una unidad de tiempo, en otras palabras, la productividad es una medida de rentabilidad de la inversión.

Para un buen gerente, la productividad no se limita a la cantidad de productos y servicios que pueden ser vendidos, sino que incluye la satisfacción de los clientes a través de la calidad. Cuando buscamos distinguirnos de la competencia a través de la calidad, ya no podemos considerar al trabajador como una máquina a la que se le pueda exprimir su voluntad, su creatividad y su esfuerzo de manera fría.

En un mercado en el que la calidad es determinante para el éxito, la inversión en equipo, herramientas y comunicaciones puede resultar inútil si no te toma en cuenta el factor humano, si se descuidan las personas que harán la diferencia entre un producto mediocre y un producto de alta calidad.

La calidad es, por lo tanto, una forma de productividad que depende inevitablemente del clima laboral, la satisfacción de los empleados y la inteligencia emocional de los gerentes; la ausencia de estos factores está detrás del fracaso de empresas que fueron exitosas durante el siglo XX y su presencia explica en gran medida el éxito de las empresas líderes del siglo XXI.

Para Frederick Herzberg la insatisfacción del trabajador resulta de elementos como el ambiente de trabajo, el salario, los beneficios y el contexto general que rodea a su cargo. La insatisfacción puede reducir el rendimiento de un trabajador y su productividad, pero la ausencia de insatisfacción sólo evita la reducción de la productividad, pero no la hace crecer. Para Herzberg la motivación está ligada al contenido retador o estimulante de las actividades que realiza. La satisfacción está, por lo tanto, en la solución de nuevos retos y desafíos, en la búsqueda de mejores procesos, mejores resultados y mejores productos.


Los gerentes podemos mejorar la producción de calidad a través de estrategias que liberen a los colaboradores del trabajo rutinario y le devuelvan la alegría de servir: el trabajo orientado a resultados, la comunicación de las metas de la empresa como propósitos que todos sus integrantes pueden compartir, además de la capacitación para hacer más eficientes los procesos, la comunicación y las relaciones humanas, son algunos de los desafíos que de manera sencilla se pueden implementar.

La capacitación y la motivación del personal son mucho más que valores humanísticos, pues de ellas puede depender la capacidad de la empresa para competir en un mundo en el que la diferencia entre el éxito y el fracaso está en la calidad.