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domingo, 20 de abril de 2014

Estrategias para reforzar la Cultura Empresarial

La cultura de una empresa es el conjunto de patrones de comportamiento, sentimiento, pensamiento y creencias. Estos patrones determinan “la manera en que hacemos las cosas aquí”. Es una inmensa fuente de valor. Deja hacer, energiza, y mejora sus empleados y por lo tanto fomenta un alto rendimiento continuo. En su peor momento, la cultura puede ser un lastre para la productividad y el compromiso emocional, lo que socava el éxito a largo plazo. La mayoría de las empresas son tan grandes y complejas que la cultura actúa en ambos sentidos a la vez. De hecho, la cultura de una gran empresa se ​​compone generalmente de varias subculturas entrelazadas”.
Como líder de tu empresa o equipo, existen diferentes estrategias que puedes poner en práctica para lograr los ajustes o desarrollo cultural que deseas:
1. Demostrar el poder del cambio
Muchas veces, los líderes se empeñan en mejorar el servicio de la empresa a través de la presión o basándose en la productividad o ganancias de la empresa. Sin embargo, existe otra manera de lograr este objetivo sin recurrir al estrés de los colaboradores.
Lo más importante que puede hacer es establecer una auténtica cultura de cambio. No solo basado en la razón de que el cambio es necesario, sino construir un sentido de cambio que encuentre sus bases en los valores colectivos de la empresa: su manera de servir a los clientes, su deseo para el crecimiento y el éxito, su impacto positivo en las cuestiones sociales y de la comunidad, y la atracción y la bienvenida que la gente se sentía cuando llegaron por primera vez.
2. Elegir comportamientos modelo
Para ayudar a los colaboradores a identificar la cultura que desean, es necesario encontrar el tipo de comportamiento que se desea extender a los demás. Los focos de energía, productividad, orgullo y buena interacción serán los modelos principales que deben cultivarse y trabajar.
Katzenbach y Aguirre hacen hincapié en la actitud del líder como principal modelo de comportamiento. Todos prestan atención a lo hace el líder, no solo a lo que dice. No basta con comunicarlo a su grupo de trabajo, los directivos deben salir y ser los principales precursores del cambio en base a sus comportamientos.
3. Crear equilibrio
Cuando se elabora una estrategia de negocios, es importante crear un justo equilibrio entre las razones de la empresa y las apelaciones emocionales de los colaboradores.
Si no se trabajan los dos planos es poco probable que la alineación cultural funcione. En resumen, además de un caso de negocios racional para el cambio y otros mecanismos formales, es importante desarrollar impacto emocional a través de fuerzas tales como la aprobación de sus compañeros, el apoyo de colegas y la admiración de amigos y familiares.
4. Realizar un cambio sostenible manteniendo la vigilancia en los comportamientos y servicio modelos
Su papel como líder cultural comienza en el primer día de su nombramiento y no terminará hasta el último día que trabaje en su oficina. De hecho, su persistencia en destacar el comportamiento cultural basado en los modelos que se quiere alcanzar, seguirá siendo influyente después de haber salido.

domingo, 13 de abril de 2014

Habilidades de Liderazgo

  • Autoevaluación
El trabajo en equipo es una reacción en cadena y las cadenas siempre se rompen por el eslabón más débil, por lo que hay que evitar a toda costa, que ese eslabón sea el líder del equipo. Por eso, es bueno autoevaluarse y realizar evaluaciones 360 con el resto de los miembros del grupo. Poder conocer como te perciben profesional y personalmente aporta información de gran valor para unos mejores resultados si se sabe utilizar
  • Delegar responsabilidades
Es una de las habilidades que más cuesta adquirir. Saber delegar, confiar en el trabajo de tu equipo es algo que se va ganando día a día, si bien hay gente que tienen ese “don” innato, pero al común de los mortales les exige tiempo y esfuerzo. Porque delegar no es pasar de todo y que lo haga otro, ni es desconfiar de todos y hacerlo todo uno por sí mismo. Exige conocer a tu equipo para poder delegar las tareas más adecuadas a la competencia cada uno de los miembros del equipo.

  • Saber discriminar lo importante, de lo urgente, de lo prioritario
Si uno es capaz de saber priorizar, su equipo también sabrá, lo que evitará muchos problemas, malentendidos y una relación mucho más positiva y fluida que tendrá su reflejo en el desempeño del equipo.
  • Aprender a escuchar
Es indispensable, para poder lograr los mejores objetivos, los expertos aconsejan el trabajo en equipo. Y para ello, aunque seas el superior, necesitas escuchar las propuestas de los demás. Así, además, se fomenta la participación y la creatividad entre los empleados.
  • Ser positivo
Corregir lo que hacen los demás, a veces está bien, pero no debe ser el centro de atención, tal y como indica el lema de Facebook “mejor hecho que perfecto” hay que tener apertura de miras y dejar que la gente trabaje a su modo con el propósito de lograr un fin común.
  • Respeto mutuo
Es la clave en cualquier relación humana, no solo profesional. Para que el equipo funcione, debes respetar a tus empleados, y también debes ganarte su respeto como autoridad en el equipo.
Hay personas que están tocadas por el halo del liderazgo y que desarrollar estas habilidades no les requiere esfuerzo porque les son innatas pero, para todos los demás, conseguirlas exige un esfuerzo diario.

domingo, 6 de abril de 2014

3 Pasos claves para adquirir hábitos productivos

En Productividad un hábito suele estar orientado a sólo una cosa: actuar. La necesidad de un nuevo hábito surge a su vez por la necesidad de cambio cuando nosotros mismos comprobamos que hay “algo que no está funcionando”. 
Generalmente es algo que hemos detectado que zancadillea nuestro rendimiento: frecuentes despistes, incapacidad para concentrarnos, nuestra tendencia a mezclar lo importante con lo trivial, etc. 

Todos estamos preparados para un cambio pero no todos logramos cambiar. El modo en el que desarrolles y practiques ese nuevo hábito determinará tu éxito.


Todos en algún momento de nuestra vida hemos formulado resoluciones del tipo “voy a adelgazar, pienso ir al gimnasio todos los días”, o similares. Nos fijamos un gran objetivo, un cambio para el que por lo general  estamos preparados pero no para hacerlo de cualquier manera.
En Productividad ocurre exactamente lo mismo e incluso es todavía más acentuado. Las bravuconadas, los “ya verás esta semana” o intentar drásticos y violentos cambios… simplemente no funcionan. Y aunque aparentemente sí lo hagan, será sólo a muy corto plazo, nunca a la larga. Yo puedo forzar hoy, mañana y hasta pasado ciertas rutinas productivas, pero serán gestos antinaturales y artificiales que terminarán por desaparecer.
Se cambia de verdad cuando esos gestos productivos surgen de forma instintitva, espontánea o, al menos, provocados con un menor esfuerzo. ¿Cómo por tanto conseguir eso? Tres pasos para ello: 
  1. Un solo cambio a la vez, pequeño y sencillo.
  2. Fíjate cambios concretos que puedas medir y palpar.
  3. Repite y repite con regularidad diaria y constante.
Recuerda algo muy importante: Todo aquello que no se ejercita se pierde.