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jueves, 19 de enero de 2017

Coherencia y liderazgo

A menudo se habla con mucha frecuencia del problema de la falta de compromiso y como consecuencia, de la baja productividad y resultados insuficientes. 

Es cierto que con tanta inestabilidad laboral y económica, hay colaboradores que reducen su implicación en la empresa, a veces como protesta por las medidas adoptadas por la dirección o como una respuesta psicológica a la situación que están viviendo, es algo que vemos incluso en buenos profesionales que estaban muy comprometidos.
 
El éxito en una compañía no se puede alcanzar de manera autónoma, siempre depende de un equipo de personas. Entonces, cuando el director o el mánager se queja de la falta de compromiso de sus equipos, debería reflexionar sobre si la empresa o él mismo se merecen la implicación y el compromiso de las personas de la organización.

A fin y al cabo, una relación, aunque sea laboral, es una correspondencia entre una persona con otra. La organización influye en cada colaborador y el compromiso o la falta del mismo del colaborador, también afecta a la organización.

La base del compromiso es la confianza, si ésta se traiciona o simplemente no se genera, no se puede esperar contar con profesionales comprometidos.

Existen factores que influyen en la generación de confianza y en el compromiso, siendo los más importantes: la credibilidad, la coherencia y la integridad como sinónimo de transparencia.

En esta línea, un buen líder no es el que oculta información ni elude comunicar los aspectos delicados a sus colaboradores. La actuación de la dirección de la empresa debe ser el reflejo de los valores y principios que transmite con su discurso. No hay una actitud que provoque mayor rechazo que la incoherencia entre lo que se dice y se hace.

Si no somos capaces de generar un clima de confianza en la organización no será posible generar innovación, aflorar talento ni obtener compromiso.

La confianza se gana o se pierde y es responsabilidad de los líderes mantener la coherencia entre la palabra y la acción.

Aunque tampoco olvidemos que en el otro lado están los colaboradores que no están comprometidos y se quejan de que la empresa no se vuelca más con ellos. Suelen ser estas personas las que hablan constantemente de sus derechos, pero que rara vez se acuerdan de sus deberes.

Por lo tanto, una relación profesional es como otro tipo de relación de amistad, sentimental… es un camino de doble vía y exige reciprocidad en la confianza, respeto e implicación.

Los actos de un mánager, un líder, un directivo tienen que ser coherentes con lo que dice. Trabajemos en ser coherentes.

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