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jueves, 8 de septiembre de 2016

No es pereza, es procrastinación

“No dejes para mañana lo que puedas hacer”, todos nos sabemos este refrán, pero lo cierto es que todos también sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo. La buena noticia es que es algo que les ocurre a todas las personas en mayor o menor medida, ¿la mala noticia? Que se trata de uno de los más potentes enemigos de la productividad que nos impide alcanzar todo nuestro potencial y es de los más difíciles de combatir, ya que precisa de la generación de nuevos hábitos productivos. La procrastinación.

La procrastinación es, por tanto, un complejo trastorno del comportamiento que consiste en postergar de forma sistemática aquellas tareas que debemos hacer, que son cruciales para nuestro día a día y que son reemplazadas por otras más irrelevantes pero más agradables de llevar a cabo.

Normalmente es causado por el sentimiento de ansiedad generado ante una tarea pendiente para la que carecemos de la fuerza de voluntad necesaria para concluirla. El acto que se pospone suele ser percibido como estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

Se podría decir que las personas nos comportamos de esta manera porque creemos que el día de mañana será más adecuado para realizar estas tareas, pero lo cierto es que la tendencia a procrastinar es menor si se plantea la tarea en términos muy concretos y específicos. Así que desde la Escuela RE/MAX os vamos a dar unos trucos para combatirla:

1. Aprende a gestionar tu tiempo: Haz una autoevaluación de cuánto tiempo dedicas a cada tarea del día. Al tener constancia de nuestros tiempos, creamos un compromiso interno que nos hace ser más responsables con respecto a cómo lo utilizamos. También ayuda dividir grandes tareas en otras más pequeñas o sencillas, de manera que nos resulte menos complicado comprometernos a realizarlas.

2. Elimina las distracciones: Cuantas más tentaciones tengas a manos para hacer otra cosa en lugar de atender a tus responsabilidades, más fácil será procrastinar. En este aspecto juegan un papel fundamental las nuevas tecnologías y las redes sociales. Mantén el móvil y el acceso a internet desconectados cuando te dispongas a afrontar tareas complicadas y así se evitarán las distracciones que están a un solo “click”.

3. Ponte plazos: Agenda tus tareas y asigna tiempos específicos y fechas límite a cada pequeña tarea. Una fecha límite nos ayudará de nuevo a crear un compromiso con nuestro trabajo y con nosotros mismos, y sentirás la urgencia de terminar aquello que te propusiste. Además, uno se siente realmente bien cuando lograr alcanzar los plazos que se ha marcado. Empieza a familiarizarte con la palabra cronograma.

4. Por lo bien que lo hemos hecho…: Una buena técnica de motivación consiste en planear pequeñas recompensas para cuando logremos terminar esa tarea que nos hemos marcado, algo que realmente te guste y no suponga ningún esfuerzo. Incluso puedes crear un sistema de “castigos” para cuando no consigas cumplir con lo que te prometiste y de esta forma habrás gamificado tu rutina.

5. Comprométete: Una vez eliminadas las distracciones y gestionado bien nuestro tiempo, queda lo más complicado, comprometerse. Para ello lo mejor es tomar decisiones y no perder el tiempo pensando en lo duro o aburrido de la tarea a realizar. Fíjate el objetivo, comprométete a cumplirlo y ve a por él.


Ahora que ya sabemos que no todo es pereza, no hay excusa para ser productivos en nuestro día a día. Deja la procrastinación a un lado y conviértete en la mejor versión de ti mismo, conseguirás marcar la diferencia.


Marco Martín
 Consultor de Desarrollo Junior
RE/MAX España


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